viernes, 22 de diciembre de 2017

Este año...



Este es el año que descubrí que nunca es tarde para reconciliarse hasta que lo es. Que hay gente que no cuentas entre tus aliados que hace más por ti que la gente que te parece incondicional. Que no debes dar por descartado a nadie y que puedes ser mejor persona con todos; que hay gente que te estima aunque tú no lo sepas y gente por la que te desvives y jamás reacciona.

Este año recuperé a un amigo.

Este es el año que me di cuenta que la vida no tiene un verdadero significado y que por tanto es más valiosa. Que no es una historia, no hay escritor ni texto, no hay una meta, que si quieres vivir algo tienes que provocarlo de una vez, antes de que sea tarde o te des cuenta que perdiste tiempo valioso persiguiendo un sinsentido. Que el dolor es subjetivo, que la felicidad puede venir acompañada de tristezas.

Este año perdí a mi padre, pero gané a mis sobrinos.

Este año me di cuenta que a veces la única forma de calmar el miedo es salir a la calle y ayudar a la gente que perdió todo en la tragedia. Que la nación mexicana existe y que los jóvenes “millenials” son ricos en espíritu y compasión.

Este año lo volvería vivir y no cambiaría sino pequeños detalles que podrían hacer toda la diferencia.

Este año resolví algunas esperas, que debieron ser eternas o nunca debieron haber existido. Este también fue el último año de mis treintas y conforme me enfilo a los 40 me pregunto si será una década más fácil de vivir o si mi eterna necesidad de conflicto y obstinada insatisfacción no torcerá por fin mi suerte.

Este año cometí muchos errores, como padre. Como esposo.

Este año estoy más triste, pero reconozco este momento como una etapa feliz en mi vida. 2017 es un año que no volverá y estoy en la época de empezar a extrañar los años vividos. Ver crecer a mis hijos es una bendición, pero también un suplicio, mientras van perdiendo poco a poco la necesidad de mí y yo voy cayendo en la certeza de que un día no seré indispensable para nadie.

Este año tuve el viaje más placentero, más divertido, más emotivo con mi familia. Las hasta hoy mejores vacaciones de mi vida.

Este año agradezco como nunca el estar vivo, el estar sano, el tener tantos dones que la vida, Dios, el destino me han regalado. También me aferro a algo que necesariamente es pasajero, y estoy consciente de ello.

Y a ti lectora, lector querido… ¿cómo te fue este año?