lunes, 9 de octubre de 2017

Blade Runner 2049 (Spoilers free).


Hace poco más de 20 años, cuando Image Comics estaba en franco crecimiento sacaron una edición especial con mini biografías de sus fundadores. Uno de los datos curiosos eran las películas favoritas de cada uno. Entre las películas de Todd McFarlane aparecía “Blade Runner”. Yo había visto la cinta en pedazos, pero después de aquél dato me hice de alguna de las “versiones del director” que habían editado en VHS y quedé fascinado. A más de 20 años de ese contacto, he visto las demás versiones, incluyendo el primer “final” y entiendo que de haber visto esa versión originalmente no me hubiera enamorado de la cinta.

Por eso cuando supe que se estaba preparando una secuela lo califiqué de un error y juré jamás ir al cine, promesa que evidentemente rompí en la semana de estreno de “Blade Runner 2049”, una secuela que aunque resulta algo predecible en sus desenlaces, aún tiene un par de sorpresas preparadas, por lo menos para mí que hace tiempo dejé de leer noticias sobre próximos lanzamientos.

La primera media hora me costó trabajo y es que uno espera una historia más tradicional, más a lo “The Force Awakens” en donde ya nadie sabe si estamos en presencia de un remake o de una secuela. Pero “2049” no busca repetir la historia, si busca, sin embargo tratar con toda la reverencia del mundo a su antecesora. Denis Villeneuve sabe después de todo que está lidiando con una película de culto y como tal la trata. Cada escena expande el universo que conocimos, no hay nada fuera de lugar. Por lo mismo no existe forma de disfrutar la película si no se es por lo menos un poquito fan de la antecesora. El ritmo de la película es muy similar a su original, de ahí que tenga casi tres horas de duración, pero cada escena suma al universo de las ovejas eléctricas. Para muestra un botón: si el clima en 2019 era caótico, para 2049 es totalmente incontrolable. A pesar de que vemos tecnología por todos lados tenemos los guiños a objetos del pasado como el famoso piano o una lata común de té.

La historia está tan anclada en la original que la única forma de salir bien librado es entendiendo quién es Deckard, qué fue Rachael y cuáles son los debates de esta realidad que además se entiende, a estas alturas como un “universo paralelo” al nuestro. Y el siguiente punto es dar el salto en esa “suspensión de la incredulidad” que el director nos exige hacer: ésta es después de todo, una cinta protagonizada por un replicante, que a diferencia de ese otro androide villano vuelto héroe, Terminator, no busca ayudar a la humanidad sino de entrada a sí mismo y posteriormente a su “raza”. Tal vez esta sea el punto más débil del guión: uno tiene que sentir empatía por una máquina para que funcione. Si reflexionamos en las bondades de la película original, máquinas comportándose más humanas que los humanos siempre ha sido parte de su atractivo. Al igual que la idea de máquinas peleando por una vida digna o en este caso, por la libertad. Un par de escenas me recordaron además a Clone Conspiracy, una de las peores historias de Spider-Man, en lo que va del siglo, pero por lo menos aquí hacen mucho más sentido.

Hay dos giros de tuerca en la trama que resultan estupendos y que no vi venir, insisto, tal vez el que leyó más sobre la cinta pudo adivinarlo desde el principio, pero para mí que me precié de adivinar “todo lo que iba a pasar” al final no pude más que darme por satisfecho. Un cameo, un guiño a la escena más memorable de la película original y la presencia de Joi, la A.I. nieta de Siri y Alexa hacen de esta cinta algo muy disfrutable para los fans.

Hace mucho que leí la novela original, la cual encontré francamente decepcionante a no ser por un par de elementos como la idea de la corrosión que el acumular trastos inservibles causaba entre los seres humanos. La película de Ridley Scott es un clásico de toda la vida, pero contrario a “Prometheus” y “Alien Covenant” que en vez de sumar hacen menos interesantes a las criaturas asesinas, “Blade Runner 2049” es una bella reflexión sobre el amor, los tiempos modernos y el lugar que cada ser ocupa en este mundo (in)civilizado que expande sin lugar a sacrilegios uno de los universos más interesantes del que soy fan.

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