martes, 9 de mayo de 2017

Riverdale.


“Welcome to Riverdale, the town with pep!”

Soy fan de Roberto Aguirre-Sacasa. No conscientemente, pero cada cosa que he visto o leído de su autoría me gusta y mucho. Recién iniciada su carrera hizo “Marvel Knights 4” una historia donde los Cuatro Fantásticos se quedan en bancarrota y tienen que asumir roles más tradicionales. Posteriormente seguí su trabajo asociado con Spider-Man: sus números en “Sensational” son lo mejor en una época en que el trepamuros empezaba a ser el perrito faldero de Iron Man y lo mejor de Straczynski ya había pasado. También es el responsable de hacer a “Spider-Man: Turn off the dark” un musical un poquito más mundano y comercial, alejándose de la extraña versión de Julie Taymor.

Pero la primera vez que me interesé en “Riverdale”, desconocía que Aguirre era su productor, guionista y quien había desarrollado el concepto de un Archie que no es tan cómico o tan inocente. Francamente me interesó porque durante mi infancia y juventud fui fan de “Archie” y ahora mi hija está tomándole gusto. Cuando dibujaba comics las poses superhéroicas las copiaba de Todd McFarlane, Erik Larsen o Rob Liefeld, pero las figuras femeninas siempre fueron copiadas de Dan DeCarlo. No creo ser el único que deseaba que Betty por fin tuviera la atención que merecía por parte de Archie, pero que secretamente suspiraba por Veronica.

En esa época mi prima Gaby y yo éramos inseparables y compartíamos los comics situados en el pequeño pueblito donde ahora un asesinato, el desarrollo físico del pelirrojo y la llegada de Veronica Lodge (la deliciosa Camila Mendes) detona una serie que efectivamente recuerda (porque así lo intentaron sus productores) a “Twin Peaks”: un pueblo lleno de gente que para nada tiene la candidez de los habitantes de la historieta original.

La atmosfera de Riverdale, cargada de humedad y luces de neón contrastantes con la neblina diurna y la oscuridad en las escenas nocturnas crean un pueblo de pesadilla mas cercano a Gotham que a Smallville, aunque “Riverdale” también recuerda a esta última: Jughead y Betty Cooper son reporteros del diario escolar, en una secundaria en donde todos los alumnos y maestros guardan secretos, como Moose Mason, que no se decide a salir del closet, o el libro secreto del equipo de futbol, en donde todas las alumnas tienen una calificación y obviamente cada miembro del equipo va apuntando cuando “logra anotar” con alguna de sus compañeras. Betty Cooper, interpretada por Lili Reinhart tiene que lidiar con una incipiente locura.

Los personajes, a pesar de conservar rasgos determinantes de las historietas, también han mutado en seres mucho más complejos. Para muestra: mientras Jason Blossom se pierde en el rio para siempre, Archie está teniendo relaciones con su maestra de música de la secundaria, Miss Geraldine Grundy, la sensual nerdy Sarah Habel tornada en la fantasía sexual de cualquier preparatoriano (y/o de cualquier hombre de mediana edad, como el de la voz).

El elenco lo complementan dos actores que dicen todo para mi generación: Luke Perry como Fred Andrews y Skeet Ulrich como el padre de Jughead. Para los que jamás han escuchado estos nombres googléenlos, probablemente sus caras les digan más que cualquier explicación que yo les pueda dar.

Archie nunca ha tenido una versión fiel del comic a la pantalla. Probablemente es demasiado inocente para los televidentes. Lo más cercano fue la peli para televisión “Archie: To Riverdale and Back Again”, en donde el pelirrojo y sus compañeros ya eran adultos y profesionistas y regresan para la acostumbrada reunión escolar. “Riverdale” es un ente diferente. Lejos de ser una comedia sosa es un sólido drama de TV que esperemos logre sostener más temporadas que las 2 que con trabajos logró completar Twin Peaks. Bienvenidos a la más reciente encarnación del “pueblo chico, infierno grande”.



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