viernes, 2 de septiembre de 2016

A 6 años de tu partida, Germán.


Últimamente te recuerdo mucho. Te recuerdo fuerte. Leo tus textos y me imagino lo que han de haber sido esos últimos meses, con tu salud mermando y tu infinito amor a la familia, a la comida, a las mujeres.

La muerte es triste, pero es parte de la vida. Lo que no entiendo es la saña de algunas enfermedades que nos conducen a ella. Lo que se me parece injusto es cuando tu propio cuerpo decide revelarse y envenenarte hasta hacerte morir.

Lo verdaderamente triste es estar tan consciente de lo cerca que la tienes, que se vuelve una compañera más de vida. Espero que tanta cercanía no te haya impedido disfrutar hasta el final. Te guardo un minuto de silencio y veo que tu ciudad amaneció nublada, tal vez en tu memoria; pero poco a poco el cielo se ha ido despejando y el sol ha aparecido calentándonos...tal vez, también en honor a ti.

Es viernes y toca.

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