sábado, 4 de junio de 2016

TMNT: Out of the Shadows.

Nunca he considerado a Ninja Turtles como parte de mi infancia, lo cual, considerando que las conocí a los 12 años es extraño: pero para entonces en mi cabeza habitaban suficientes franquicias (los superhéroes DC y Marvel, He-Man, GI Joe, Thunder Cats, Silver Hawks, M.A.S.K.) como para que considerara a las Tortugas demasiado extrañas para mis gustos, además, fue el verano que llegué a la ciudad y que comenzó la pubertad, así que demasiadas cosas sucedían en mi cabeza como para tomarle el gusto a una historia que nunca se ha tomado muy en serio. Aun así, las Tortugas vivían en Nueva York y comían pizza, dos de mis aficiones de toda la vida, además April O’Neil, para un prepuberto es una de las mujeres ficticias mas sexies allá afuera, por lo que consideraba a la caricatura un gusto culposo.

Una de las cosas que me parecían más ridículas, por que lo son, eran los villanos. En especial Rocksteady y Bepop. Un rinoceronte y un jabalí descerebrados, que nunca han demostrado ser un peligro real para sus oponentes. Creo firmemente que los héroes se definen por sus villanos y siempre lamenté esa disparidad entre las Tortugas y sus villanos. Nunca vi la película original, pero leí lo suficiente del tema para vivir intrigado por más de dos décadas (no fue hasta 2014 que vi la peli original, con motivo de la nueva versión), pero alguien, no sé si Mauricio, me comentó que en ella las tortugas eran más débiles que Schredder, lo cual siempre considere un acierto.

La nueva versión de Bay no me gustó. Las tortugas ahora son gigantes. Su origen ahora es más absurdo y tiene la happy coincidence de que ahora eran mascotas de la señorita O’Neil. Megan Fox es una de las mujeres mas sexies de la tierra, pero no se parece en nada a la April construida en mi cabeza y Schredder es una versión gigante de si mismo. La historia no se sostiene ni por la propia lógica de la peli. Secretamente, uno de los problemas que veía es que no había Rocksteady, no había Bepop y sobre todo, no había Krang, uno de mis villanos favoritos de todos los tiempos: un cerebrito berrinchudo extraterrestre que vive en un robot y lo maneja a su antojo, que es traicionero como el que más, ¿qué no se puede amar de Krang?

Por eso Ninja Turtles: Out of the Shadow me parece genial. Conserva el humor de la serie que a mí me tocó disfrutar, introduce a los villanos clásicos (mi hijo y yo desconocemos si hay mas villanos de las tortugas allá afuera), Krang con todo y tecnodromo incluido está genial, April es una chica fuerte y valiente, ya no la damsel in distress de las caricaturas y todo lo que pasa, desde la escena en Madison Square Garden hasta la batalla final tipo “Avengers” es divertidísimo. En algún punto agradecí que no hubiera humor escatológico y a los 5 minutos lo hay, pero con la personalidad de Bepop y Rocksteady hasta eso vi justificable. Las tomas aéreas de Nueva York, al menos en 3D se ven espectaculares y las peleas son menos caóticas que aquellas filmadas por Michael Bay en “Transformers”. Hasta Vern Fenwick, personaje que me resultó molesto en la precuela, es divertido como el tipo que se robó el crédito de las tortugas. Casey Jones es el elemento más flojito del grupo: interpretado por Stephen Amell, no tiene un gramo de esa locura que Elias Koteas imprime a sus personajes y que me parece acertado para un tipo que utiliza una máscara de Hockey y un palo para perseguir criminales. Supongo que eventualmente desarrollará una relación con April y de ahí que ahora sea un poster boy y no un deschavetado, pero personalmente me quedo con las interpretaciones anteriores.

Este verano hemos visto muchas franquicias en las salas de cine cuya calidad es debatible. Nadie le puede quitar a “Ninja Turtles: Out of the Shadow” ser la franquicia más divertida del verano.

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