jueves, 5 de enero de 2012

¿De que va el Hulk de Peter David? (Parte 1)



"The Leader's playing games. But I'm changing the rules."

-Hulk. IH No. 345.

Estoy leyendo What Savage Beast, una novela escrita por Peter David (o PAD, como se le conoce en los Internetz) que tiene de protagonista al Goliath verde y que fue publicada en 1995. La novela tiene una fuerte carga de continuidad y me parece que está situada inmediatamente antes de “Ghosts of the Present”, la secuela de “Ghosts of the Past”, aunque de ahí se aleja totalmente de lo que sucedió en el título regular, que por cierto fue la etapa que ya no leí, endiosado como estaba con Image.

Lo cual me inspira a escribir esta entrada y de una vez hablar de mi escritor favorito: Peter David.

A mediados de los 80 (y sospecho que desde mucho antes), Hulk se había vuelvo un personaje radioactivo. Ningún escritor “reconocido” quería acercársele pues consideraban que francamente no había mucho qué contar. Hulk desde siempre fue un personaje trágico: la relación Bruce-Betty es probablemente uno de los conflictos amorosos mas enredados y largos de la historia: ahí donde el matrimonio Parker y el matrimonio Kent pareciera ser la conclusión del conflicto amoroso (y por lo tanto escritores y editores han hecho todo lo posible por deshacerse de los mismos), Betty y Bruce llevan casados desde 1986, pero el matrimonio no ha sido el final, sino apenas el comienzo de una serie de desventuras, tal y como el propio PAD lo dijo, en los labios de Betty:

“We still continue to circle each other, like two ships passing in the night. An endless, vicious circle; a cycle, even. A cycle that can only be broken at great expense…”

Pues bien, siendo que nadie quería quedarse con el título de uno de los personajes Marvel mas reconocibles pero igualmente ignorados, la decisión de su editor, Bob Harras fue traer a un escritor igualmente radioactivo, pero dispuesto a entrarle a todo: el entonces gerente de ventas de Marvel, a quien Byrne culpaba de spoilear una de sus “obras maestras” y que fue despedido por Jim Shooter de Spectacular Spider-Man: Peter David. La decisión haría de Incredible Hulk uno de los títulos favoritos de la siguiente década y lanzaría a David al estrellato.

Los primeros números de su run básicamente lidian con los danglers que quedaron en el título. Bruce es parte de los Hulkbusters, Rick Jones es Hulk y Thaddeus Ross está muerto. Esta etapa es probablemente las menos recordada y se nota que PAD aún no sabía exactamente hacia donde ir. Betty se casa con un tipo llamado Ramón (matrimonio menos recordado y más efímero que el que tuvo con Talbot). Aunque planta la semilla de historias que sucederían más de 50 números después: el cuerpo de Ross es robado por el Leader, y PAD comienza a jugar con una idea extraída del run de Bill Mantlo, quien en el número 312 había introducido el problema de violencia intrafamiliar (idea de Barry Windsor-Smith, que él está explorando en su obra inconclusa “Monsters”); en dicho número Mike Mignola había dibujado sobre la cabeza del niño Banner la silueta del monstruo verde…

La interpretación de David es que Bruce Banner sufre de trastorno de identidad disociativo y como tal, no es que la Bomba Gamma “creara” una nueva personalidad llamada Hulk. Es que Hulk siempre estuvo ahí. Años mas tarde, David regresaría a contar un episodio de la juventud de Banner, en donde Hulk se abría apoderado por completo de su persona incluso antes de que Banner experimentara con rayos Gamma.

La gran historia de esa primera parte es Ground Zero, arc de 2 números que ha sido recopilado con los 4 números anteriores y que cuenta varias cosas importantes: el primer y no menos memorable enfrentamiento de Hulk con Leader a manos de este escritor, la creación de Rock y el primer Reedemer, el reencuentro de Bruce y Betty y la revelación de que ella está embarazada, así como uno de los enfrentamientos mas memorables entre Hulk y Wolverine. También fue aquí donde PAD profundizó en la relación no entre Banner y Betty, sino entre ésta y Hulk, tema recurrente los años siguientes.

Casi cualquier obra de PAD cuenta con dos elementos que la hacen distintiva: un sentido del humor referencia a cultura pop y crítica social. En esta primera etapa no hay tanto humor, y hay un par de historias de corte social: por un lado regresa ese niño que vimos en Spectacular Spider-Man que calcinó a su abusivo padre, por otro nos encontramos con Man-Bull un personaje trágico a punto de ser linchado por todo un pueblo. David contrasta magistralmente la personalidad de ambos monstruos.

Esta primera etapa cierra, literalmente con una explosión y es como si PAD azotara el tablero sobre el cual se erguían sus personajes y de repente todo lo que venía sucediendo en el título fuera destruido para volver a empezar de cero hacia una dirección totalmente distinta. No sería la última vez que David sometiera a tal stress a sus lectores…

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