jueves, 22 de diciembre de 2011

Batman: Blind justice.


Bruce Wayne paralizado
Un villano que emplea la fuerza bruta y la estrategia por igual
El manto del murciélago en manos de otra persona
Un interés romántico que no termina como se esperaba

No, no me refiero a Knightfall, aquella historia que durante años me negué a integrar a mi colección por considerar que contaba algo que yo ya había leído en otra historia años atrás y que fue resultado de la noventera moda de empujar al héroe a sus límites y sustituirlo por otro personaje.

Me refiero a una historia que se hizo para conmemorar los 600 números de Detective Comics y los 50 años de Batman, una historia escrita por Sam Hamm (el mismo que escribió Batman de Tim Burton) y dibujada por Denys Cowan y Dick Giordano: Blind Justice.

Estoy leyendo todas esas historias de Batman que he guardado y atesorado desde niño, Batman no es un personaje que cuente su historia en una forma lineal, títulos como Legends of the Dark Knight fomentaron que uno pasara, de leer una historia de Batman en plenitud a otra en sus orígenes. Muchas de las historias que leí de niño o adolescente han envejecido y no de la mejor manera (tristemente, recordaba el Batman de Alan Grant mas pulidito de lo que en realidad es). Sin embargo, me agradó encontrarme con que Blind Justice se lee tan contemporánea como Black Mirror y que fácilmente podría haber sido editada post Grant Morrison y post Dark Knight, esas dos fuentes gracias a las cuales Batman evolucionó un peldaño mas la década pasada.

En esta historia, Waynetech ha sido infiltrada por el Cartel, una organización secreta que utiliza a las grandes corporaciones para desarrollar armamento para el gobierno. En Waynetech están experimentando con un microchip, que una vez instalado en el cerebro de una persona, permite a otra controlarla a distancia, desde el laboratorio.

Batman se topa con esta organización en sus dos identidades: por un lado el murciélago encuentra a un peligroso asesino llamado Bonecrusher que “tiene el mal hábito de suicidarse” cada que se enfrentan. Por el otro, Bruce Wayne comienza a ayudar a una joven que busca a su hermano, un ex empleado de Waynetech cuyos registros han sido eliminados.

El peligro mas importante para Batman no es un asesino que puede literalmente licuar el cuerpo de sus víctimas con armas sónicas, sino la información que el Cartel ha logrado obtener de la vida íntima de Bruce Wayne: esta organización hace públicos los casi 10 año que Bruce se la pasó viajando por el mundo, contactando espías, maestros de artes marciales y asesinos, para que lo entrenaran y, no habiendo descubierto que Wayne es Batman, lo acusan de traidor a la patria (o espía comunista, que para el caso es lo mismo).

Uno de los elementos mas interesantes en la mitología del murciélago, es que con todo su equipo, su agilidad, sus habilidades deductivas y entrenamiento, al final no deja de ser un humano normal y tanto escritores como lectores tienen esa fascinación por someterlo a los peores castigos corporales y psicológicos que se les pueda ocurrir. Blind Justice no es la excepción: no sé si se había hecho antes, pero la primera vez que vi a Bruce Wayne confinado a una silla de ruedas, con la posibilidad de que el daño fuera permanente fue en esta historia, a mi parecer mucho mejor lograda que Knightfall en donde, siendo sinceros, Bane no resultó tan maldito y la recuperación de Bruce es tan rápida que termina siendo inverosímil.

Blind Justice cubre aproximadamente 6 meses, me gusta situarla inmediatamente después de Year Two, aunque quien haya tratado de hacer una cronología de cada historia de Batman seguramente acabará loco o dándose por vencido. Y a pesar de que su extensión le permite fácilmente ser reimpresa en un TPB, fue contada en únicamente tres números, de Detective Comics 558 al 600.

De entre los comics rescatables de los años 80, me parece que este arc es uno que merece mayor fama de la que tiene. En especial si gustan, como yo, de ver al Caballero Oscuro caer y levantarse.

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